jueves, 6 de diciembre de 2007

¿De qué estamos hablando?

“No te calentés!! Coti” le decía en forma jocosa el Loco Vieytes al Coti Verguini en el preciso momento en que yo entraba al bar del Gallego.
“¿Qué pasa muchachos?” pregunté mientras intentaba tomar el Olé de la mesa de al lado para leer alguito sobre el desvelo que tenemos lo hinchas de River por estos tiempos, quién será el director técnico.
“Es que el Loco me tiene loco!!” me dijo el Coti mientras se daba vuelta hacia mí y me miraba con esas miradas que me asustan porque seguramente iba a tener que participar de la charla. “Escuchame, vos que sos un poco más centrado que toda esta manga de tarambanas”.
La mesa protestó al unísono. El Loco, Chiquito, el Pelado Manchais, el Polaco y el Tano (mis vecinos), el Rulo Thompson y uno de los innombrables. “No generalicés” advirtió el Rulo.
“Bueno, bueno. Esperen. Escuchame, me dijo, tenemos un conflicto de opinión y necesitamos una voz equilibrada. En la mesa hay un sector que opina que todo anda mal. Que así no se puede seguir. Que se gasta mucho, que se invierte mal y poco. Que lo único que les interesa a quienes tienen que organizar todo esto es hacer política y no se fijan en los verdaderos intereses de los protagonistas y del público en general”. El Coti seguía explicándome y yo ya me veía en medio de un tole tole increíble porque, habiendo opiniones divididas y pidiéndole a uno que llegue cual Salomón a imponer un fallo equilibrado, no es de lo mejor ya que, generalmente, nadie queda conforme.
“Por el otro lado –intervino Chiquito Grosso- algunos pensamos que por el contrario todo anda sobre ruedas. Que el protagonismo que están tomando los que tienen menos poder económico hace que la distribución tenga que ser necesariamente mejor. Que no podía ser que siempre fuera todo para los más poderosos. A algunos nos parece que esto no es nivelar para abajo sino nivelar para arriba”.
Se hizo un silencio y todas las miradas se centraron en mí. Me sentí halagado. La “honorable” mesa del café del Gallego me pedía consejo y, no solamente eso, esperaba con ansiedad mi contestación. Debo confesar que me extrañó un tanto el nivel que había alcanzado la discusión esa tarde y me tenté a hacerme un tanto el difícil. Con voz pausada y casi sin gritar le pedí un cortado al Gallego. Carraspeé y comencé diciendo:
“Miren, muchachos, la única verdad es la realidad, como decía el General. No soy el indicado para mediar en esta discusión porque yo tengo posición tomada. Ni tanto ni tan poco. Creo que Kirchner ha hecho un buen gobierno, uno de los mejores desde la dictadura. Me dirán que tuvo suerte, me dirán falta mucho, me dirán que hubo fallas. Sí, estoy de acuerdo, pero les voy a decir que por primera vez desde la época de Celestino Rodrigo, me copian eh?, desde aquella época, esta es la primera vez que dos ministros de economía renuncian a su cargo y no por cuestiones económicas. Eso habla de que la cosa anda mejor. Con respecto a que todo tendría que estar mejor, puede ser. Pero tenemos que tener memoria. Tuvimos 10 años de gobierno neoliberal, habría que decir netamente conservador, y luego dos años de algo que ni siquiera arrimó para ser gobierno. Creo que no hay que ser alarmistas porque en definitiva, los que ponen nubarrones en el horizonte son los mismos que se aprovecharon de aquellos gobiernos para enriquecerse y empobrecer al país”.
La mesa. Qué digo la mesa! El café entero estaba en silencio y todos me miraban con unos gestos entre asombrados e irónicos aunque, a los pocos segundos, unas risitas del fondo me inquietaron un poco.
El Loco se empezó a destornillar de la risa. Fruncí el ceño e intenté retarlo. Antes que pudiera decir nada, el Coti y los demás se dieron vuelta ignorándome. El Loco seguía riéndose y entre las carcajadas escuché que decía: “Estábamos hablando de fútbol, boludo… de fútbol… jajajaja”.

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