Parafraseando a Fray Luis de León: Como decíamos ayer…
Después de un pequeño descanso decidí retomar este vicio de andar escribiendo alguna que otra reflexión y más de alguna macana.
Hoy es tiempo de política. Y gracias a Dios creo que lo será por unos cuantos años. Al terminar de leer se va a dar cuenta por qué agradezco.
¡Vio que despelote… (perdóneme la palabra, por como hablamos con respecto a como escribimos, a veces es una tortura mantener el “buen gusto”). Digo, ¡Vio que despiole se vive en los tradicionales partidos políticos argentinos!
Política era la de antes! Peronistas por aquí, radicales por allí, la derecha casi nunca existió y se “maquillaba” entre unos u otros, y la izquierda repartida entre dos mil partidos y fracciones o también integrando, según la coyuntura, alguna alianza con los partidos mayoritarios. La cosa parecía más clara. Pro o contra. En la vereda sur o en la vereda norte.
Señores y señoras: no quiero parecerme a Fukuyama al augurar el fin de la historia, pero, es un placer informarles que, la política argentina, tal como la entendimos durante todo el siglo 20 ha llegado a su fin. Entrando en el siglo 21 estamos encontrando el camino de la mayoría de edad en lo que a política se refiere. Con esto que estoy diciendo, no quiero ofender a nadie, simplemente sospecho que los dos partidos tradicionales: el radicalismo y el justicialismo, tal como funcionaron durante el siglo pasado, no van más.
Y en este reagrupamiento ideológico que estamos padeciendo hay muchos confundidos. (Señora!!, si a usted, Lilita, perdone una pregunta: ¿con López Murphy? Mmmmm) Es sólo un ejemplo, mirando un poquito con la lupa en los más de mil municipios argentinos nos asombraríamos de las alianzas que se están tejiendo. Tiempos de crisis, de confusión que separarán las aguas y alumbrarán un nuevo período político en nuestro país mucho más acorde con lo que sucede en los países del “autodenominado” primer mundo. Como dicen en España: las derechas y las izquierdas.
Algunos políticos poco avezados achacan este fin del radicalismo y el peronismo a Kirchner. Ignorantes que no saben leer lo que pasa en la calle y que no tienen la más mínima memoria de sucesos bastante recientes. En el 2001 todos (reitero TODOS, menos los políticos, claro) golpeábamos cacerolas al ritmo de “QUE SE VAYAN TODOS”. Claro, toda persona con un mínimo de sentido común sabía que esa frase no era literal. Lo que significó fue un quiebre con las estructuras tradicionales de representación. Algunos no quieren o (seguramente no saben) no pueden darse cuenta de eso y continúan calentándose con los últimos rayos del atardecer de una época.
A mi humilde entender, la única incumbencia de Kirchner en todo esto es el haberse dado cuenta de lo que estaba pasando. Reitero, algunos no se dan cuenta. Pregúntenle a “Mendez” en La “Yioja” o a Rovira en Misiones.
Pero ojo, no fue el Presidente el primero en darse cuenta. La derecha ya captó el dato y está mucho más organizada y con muchas ganas de dar pelea. Difícilmente el campo popular les pueda ofrecer otro presidente como el de la década del 90 por eso se está agrupando y lo está haciendo bastante bien. Temo que los sectores “progresistas” no hayan caído todavía en la realidad que se nos viene.
Prepárense, señoras y señores, amigos, deudores (casi ninguno) y acreedores (demasiados), jóvenes, esto recién comienza y vamos a tener que definir qué país queremos. Y no va a ser fácil, eh…
Eso es lo que yo creo…
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