A mí, el tema de Dios me tiene muy preocupado - sostuvo con una inacostumbrada seriedad el Loco Vieytes que asombró a toda la mesa.
Los días de lluvia, el café del Gallego se llena de susurros. Hay más gente que la habitual, muchos que por las condiciones climáticas no pueden trabajar y otros que se deprimen más de lo habitual en sus casas y se van al boliche. Pero, a pesar de esto, los días de lluvia todos parecen andar de puntillas. Muchas más voces, pero más suaves.
- Un Dios es lo que me anda faltando – dije levantando la vista del crucigrama que estaba haciendo por sobre mis anteojos en un gesto burlón. – Alguien sabe cómo se llama la diosa escandinava hija de Njord y Skadi? …
- Dios no es un tema – apuró uno de los Innombrables- Dios es el tema – sentenció.
- La cuestión –prosiguió el Loco- es que en realidad yo no creo en Dios. Pero me preocupa pensar que toda esta cuestión de la vida después de la muerte derive en alguna especie de juicio o cosa por el estilo que es lo que nos prometen las religiones.
Y siguió con el monólogo. “Yo puedo estar equivocado y estoy dispuesto a pagar por mi falta de fe, pero, digamos, por ejemplo, sólo una suposición, eh!, que me convierto en creyente. Bien, ¿en creyente de cuál religión me convendría convertirme? Porque si es un tema de gustos, sería irrelevante, no? Incluso si es un tema de revelaciones, también, porque a uno se le puede revelar el Dios católico y a otro el Dios musulmán.
Aunque tenemos que estar de acuerdo que a la mayoría no se le revela nada. Desde niños nos meten las creencias y no hay tu tía. Sos católico si nacés en una familia católica, sos judío, o sos musulmán o sos budista. En esto no hay ni revelación, ni fe, ni nada por el estilo. Es como una educación. Te educan para ser cristiano, judío, musulmán o budista. Aparte de tantas otras que ni conozco. Como ser de River o de Boca.
Pero bueno, supongamos que aparte de estas cuestiones, efectivamente existe un Dios y, una vez muertos, nos recibe (o no) nos pide cuentas (o no), bueno, algo pasa después de morirnos con el Dios de cada uno. Esas son las promesas. Porque si no existe Dios, no hay problema. Todo se termina allí. ¿Pluf! Se apaga la luz y listo.
Pero si hay… si realmente te está esperando para que rindas cuentas.Y aquí es donde me entra la preocupación. Supongan que yo soy católico, apostólico y romano. Me muero, inmediatamente veo la luz que me atrae, me llevan por un florido sendero luminoso hacia el cielo y cuando llego. ¡Pum! Me encuentro con Kanno. Un negro grandote. Ser supremo y creador de todo lo que existe. Porque si el hombre fue creado en Africa, no sería nada raro que los africanos supieran mejor quién los creó, no? Y se puede suponer que un dios de las costas malgaches es más apropiado para creer que hizo al hombre a su imagen y semejanza”.
A esta altura, el Loco había logrado la atención de todos. “Y ese tal Kanno de dónde salió? Atinó a preguntar el Polaco.
“Callate –continuó Vieytes- la cosa es así. Como la planteo. Entonces me paro frente al tipo. Imagínense que es un Dios. Todopoderoso .Creador de la tierra y el cielo. Creador de los hombres. Y, digo, me paro, y le empiezo a explicar que a mí de chiquito me enseñaron que Dios hay uno solo, que nos hizo a su imagen y semejanza, que era católico, que envió a su Hijo, Jesucristo, para salvarnos. Que yo me he portado bien, que no le hecho mal a nadie…
¿Se imaginan la situación? ¿Se imaginan lo ridículo de la situación? Y encima en ese momento ya no hay nada que hacer. ¿Qué le vas a hacer? ¿Te vas a poner a rezar el rosario? ¿Le vas a preguntar por San Pedro? La vida no podés volver a vivirla. No podés volver para “avivar” a los vivos de cuál es el verdadero Dios…
A mí, el tema de Dios me tiene preocupado…”- finalizó.
-Loco, por qué no te vas a dormir y nos dejás de joder – dijo el Tano fastidiado.
Entonces abrió la boca otro de los Innombrables. Me miró y dijo: “La diosa es Freya”. Completé el crucigrama. El Loco se fue. El Tano apuraba los últimos sorbos de café. Y el Polaco, mirando el techo susurró: “Un Dios africano… uf!...no me lo puedo imaginar!”. Entonces el Innombrable le recordó: “El nuestro es asiático”
El Polaco se quedó pensando… “mientras no sea bostero, todo bien…”
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